En un mercado callejero, Doña Carmen, una humilde anciana que llevaba años vendiendo comida para sobrevivir, atendía tranquilamente su puesto cuando apareció Diego, un hombre arrogante que acostumbraba intimidar a los comerciantes.
—¡Quinientos pesos, ahora! —gritó Diego, golpeando el mostrador.
La anciana lo miró con miedo.
—Pero, señor, ya pagué los canales del mercado…
Diego, furioso, agarró un plato de comida y lo arrojó al suelo. El plato se hizo pedazos y la comida quedó esparcida por el piso.
—¡No me importa! ¡Aquí todos pagan! —respondió mientras arrebataba una pequeña caja de madera donde Doña Carmen guardaba sus ganancias del día.
—¡Por favor, no me quite mi dinero! ¡Es lo único que tengo! —suplicó la anciana, con lágrimas en los ojos.
Los comerciantes observaron la escena, pero nadie se atrevía a intervenir.
De pronto, una joven llamada Lucía se acercó decidida y se interpuso entre Diego y la anciana.
—¡Devuélvele ese dinero ahora mismo! —exigió con firmeza.
Diego soltó una carcajada.
—¿Y tú quién eres para decirme lo que tengo que hacer?
Lucía sacó su teléfono celular y realizó una llamada. Después, colocó el altavoz cerca del rostro de Diego.
—Mira. Pago oficial del mercado —le dijo.
De repente, una voz firme se escuchó por el teléfono:
—¡Diego, no estás autorizado para cobrarle dinero a ningún comerciante! Devuelve la caja inmediatamente. La seguridad va en camino.
La sonrisa de Diego desapareció. Miró a su alrededor y descubrió que todos los comerciantes lo estaban observando.
—Esto no se va a quedar así —murmuró, intentando ocultar su nerviosismo.
Lucía extendió la mano.
—Se acabó el abuso. Devuelve lo que no te pertenece.
Diego apretó la caja contra su pecho, pero al escuchar los pasos que se acercaban, su rostro palideció.
Doña Carmen, todavía temblando, miró a la joven con los ojos llenos de lágrimas.
—Dios te bendiga, hija. Hoy fuiste la única que tuvo el valor de defenderme.
Lucía le tomó la mano y sonrió con ternura. Después, se volvió hacia la cámara y dijo:
—Pero esto apenas comienza… porque cuando llegue la seguridad, descubriremos quién está realmente detrás de estos cobros ilegales.
Continuará…

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